lunes, agosto 25, 2008

D.D. (die daschund)




Yo me pregunto, seriamente, no?
Quién tuvo al brillante idea de que trabajar 9 horas por día durante 5 de los 7 días de la semana, teniendo por vacaciones solamente 2 semanas al año, sea algo dignificante o glorioso?
Que lo diga ahora y no le hacemos nada. Última oportunidad.
Si se hiciera una encuesta de la cantidad de gente que trabaja en laburos que los gratifiquen verdaderamente, que sean lo que querían para ellos, creo que no daría más del 20%... y soy generoso.
Y mejor no preguntemos a ese 20% qué come o cómo se mantiene...
Cuánta gente sigue su vocación en fin? muy poca.

Y encima 45 horas semanales!!!

Está tan mal estar podrido?

...

Eh?

...

Bueno, por que estoy podrido.

Quería decir eso nomás.

Mi perro la pasa mejor, la reputa madre.

jueves, agosto 21, 2008

Extrañando

Sentarme en la vereda y mirar a ambos lados
esperando

Poner dos platos, "por las dudas"

Tirarme en la cama y mirar el techo un rato largo
largo
eterno

Fumar en el balcón, ver la gente pasar

Dormir y pensar, pensar, pensar

Hay días más claros que otros

hay días grises en que estoy bien

y días de sol que no entiendo nada

Me doy permiso para dudar
constantemente

pero no me pregunto
adonde voy
ni qué busco
mientras ando

boyante

escribo.

martes, junio 10, 2008

Nü poesía

Habitualmente ella flota por otras nubes.
Hoy, sin querer nos regaló una poesía mientras chateaba por MSN...





accesorios de la globalización?
pero son artesanales
no manufacturados
como tu mente

vos te pintás el pelo con las aguas escocesas
bailas sobre una patineta yanqui
y te arropás cada noche con una brisa italiana

sos un ejemplo divino,
la sociedad te venera
no lo pienses tanto,
no está dentro tuyo

si de algo sale,
es de la vil semilla que esta sociedad plantó
hace mucho tiempo,
en lo profundo de tus mares.

navega haciéndose mas grande
y no falta mucho para que BAmmMMMM
salga por el medio de tu frente
el fruto de su cultivo

la vida consumada
de un pobre envase
lo lazos que te envuelven
para ser bonito y venderte



-Pinina Bella (se lee con una sola "L", no sean brutos, viejo!)

jueves, junio 05, 2008

¿Se nos fue el bondi?¿No ganamos el Quini, otra vez?

Yo me pregunto, por qué vamos caminando con tanta cara de serios por la calle?

No inspira felicidad muchachos...

A la mañana por que tenemos sueño, a la tarde por que estamos cansados.

Pero bien que si nos encontramos con un amigo le sonreimos oreja a oreja...

No entiendo...

miércoles, marzo 26, 2008




Recodeo de multitudes

Cabeceo por la pista

(un buen truco homogéneo)

A cuanto el kilo de papas?

Una libra de sudor y temporada dérmica

"solo para vos".

Camino las cuadras bocabajo

encuentro portales en cada rincón

me muevo hacía la tensión plateada.

A cuanto el kilo de papas?

Un recodeo de sudor dérmico

y portaleo una libra bocabajo.

Hay homogéneos por las cuadras.

Cabellos plateados lanzados

en generaciones sin criterio ácido.

dos vueltas a la redonda

y me voy de nuevo.

La búsqueda marea

pero la creación de reglas

cerraría los accesos definitivos.

A cuanto el kilo de papas?

Que joder! Un fuera-de-aquí

Me tranporto plateadamente

y donde están los ácidos?

Qué de las generaciones tensas?

Criterio de recodeos a la redonda

y un eco rampante contra los cuerpos

No hay relleno intelectual

los rincones sucios así permanecerán.

uno dos y kiosco de cigarrillos de post-guerras

herencia del mal germinado por la soledad.

Un día de calor y ninguna respuesta...




19-4-06

jueves, febrero 28, 2008

back home

Miro por la ventana y llueve.
Acaso pudiera ser más gris esta ciudad?


Ayer salí cansado de mi trabajo, como tantos miércoles de esta vida rodillo en la que camino,camino, camino, sin moverme a ningún lugar.
Morí de calor en el subte y me apretaron cuerpos contra la puerta corrediza.
Sentía codos en mi espalda, en mi flanco derecho. Una cara desconocida pegada a mi sien.
Mi cola fusionándose con la cola de una rubia.
Cosas que en otro ámbito serían pasibles de una acalorada acusación sexual.
Durante la hora pico los cuerpos pierden individualidad en los vagones subterraneos. Los miembros se vuelven ajenos. Objetos, con vida propia, que poco o nada tiene que ver con su portador.
Masas de carne humana compactada, como una hormiga pegada a la suela de una ojota.
Y qué me importa.
Me entrego cotidianamente a ese juego urbano.
Inevitable folklore de una prometedora ciudad, que no cumplió sus promesas, y ahora mira su pasado, desde el porche de lo que pudo haber sido, nostálgica.
Es hora que tome viagra esta puta.
Salí del subte en la escalera mecánica, como quien saca la cabeza fuera del agua, a tomar aire.
Mi metabolismo se disparó y sentí las gotas de sudor creciendo en la curvatura de la espalda
Entonces ahí íbamos, los oficinistas del centro, las recepcionistas glamorosas (intocables),los ejecutivos con maletín, los cadetes de escribanía, los trajes a raya, polleras tubo hasta las rodillas, las corbatas de seda y la gabardina, todos, con la espalda sudada.
Después de todo el sudor es algo natural, viajar en subte no. No está tan mal.
Dulce venganza de la naturaleza.
No saqué boleto en un leve acto de protesta y atravesé los molinetes del tren mostrando un boleto viejo.
Anden 4, salida 18:40. Un clásico muy aburrido.
Faltaban 20 minutos para que llegue el tren. Estaba décimo en la cola.
Prendí un cigarrillo y me puse a escuchar la radio.
El tren llegó perezoso, la gente desesperó por entrar.
Hay una extraña proporción directa entre la gente más débil y la cantidad de empeño que pone en conseguir un lugar.
Más viejo choto, más se te va a colar.
Me chupa un huevo.
Camino despacio hasta el furgón y me siento sobre un reborde de metal.
Entre las bicicletas, las cajas atadas y la eterna mugre del piso, viaja la gente con más códigos y calle del tren. Yo me cuelo allí y, observando, trato de aprender algo.
La mujer de los parlantes de Retiro anuncia algo y nadie escucha, excepto yo: el tren con destino a Bartolomé Mitre (mi destino final) cambiaba de unidad.
Salí del tren y crucé al tren correspondiente. Estaba vacío, elegí un lugar al lado de la ventana.
La mujer vociferó, una vez más, el anuncio y esta vez la masa entera se empujó y estrechó en el afán de conseguir un lugar en el nuevo tren.
La gente no había terminado de acomodarse cuando las puertas se cerraron de un golpe y el tren arrancó.
Al lado mío se sentó una mujer de unos 40 años, abrió un libro y se sumergió en él.
Recosté mi cabeza, cerré los ojos y poco a poco, fui alejándome de las costas de la conciencia hasta quedarme dormido.
BUM!
Me desperté, había una llamarada a mi lado, del lado de afuera saliendo, no mucho más abajo, de mi ventana.
El fuego era muy amarillo, no anaranjado, y parecía salir con presión.
La gente alrededor miraba lo que sucedía y me miraba a mí, alternadamente.
Así de repentino cómo empezó, cesó todo.
Mi vecina ya no estaba, nadie estaba al lado mío después del incidente.
Me había dormido unos 20 minutos, ya habíamos avanzado muchas estaciones.
El mundo siguió mientras yo flotaba en la nada.
Me corrí al asiento más alejado de la ventana y volví a entregarme al sopor...
BUM!
De nuevo esa trola explosión.
Esta vez la vi entera.
Pequeñas bolas de fuego saltaron para todos lados. Una señora desde una calle abrió los ojos grandes.
La misma llamarada amarilla, el mismo final.
El tren siguió hasta la siguiente estación y al frenar la gente lo desalojó con pánico.
En mi lugar me sentía seguro pero todos los asientos alrededor mío estaban vacíos y todos me miraban, como si yo fuera un insolente sinvergüenza que pretendía reirme en la cara de la mismísima Muerte.
Yo sólo tenía fiaca.
Bueno, me crucé a otros asientos.
El maquinista, el guarda, dos viejos, una señora, todos hablaban al respecto mirando desde afuera, y a pertinente distancia, lo que sería desde afuera el manchón de la quemadura.
Me cago en su criterio.
Escuché algo de que el tren se quedaría en esa estación y no terminaría el viaje.
Suerte perra.
No me moví del asiento, ¿Qué más daba?.
Al rato la Junta Deliberante subió, cerraron las puertas del tren y arrancó...
Faltaban pocas estaciones.
Pasó una. Nada. Bien.
Pasaron dos. Nada de nada. Muy bien +.
Quedaban sólo dos estaciones.
BUM!
La concha de la lora!
Estaba tan cerca de llegar.
Llegó a la estación y montaron el circo una vez más: gente huyendo, gente debatiendo.
Tomó menos tiempo, el tren siguió, no explotó más.
Llegó a la estación terminal. Me bajé del tren y mucha gente subió.
Pensé en avisarles, pero buen, se mataban a codazos por un puto lugar.
Argentina 2008. Feliz regreso a casa.

Y encima llegué tarde a la peluquería y se negaron a cortarme el pelo.

jueves, enero 24, 2008

Desayunando revuelto gramajo (va mal)


Hace tiempo que no escribo.
Eso es un hecho.
Y vivo.
Es acaso el final de una ilusión infantil?
Es el momento de crecer?
De enfrentar la oscuridad ficticia? De solidificar los sueños?
De asesinar a bambi y violar su cuerpo muerto?
Acaso tengo que bajarme los pantalones hasta las rodillas y esperarlos agachado?
Prendo un cigarrillo y disparo mis dedos.
Mi mente vuela, aunque cargue a cuestas las anclas cotidianas.
Me acechan en la almohada una horda de pensamientos triviales: estudios, familia, pareja, vocación. obligacionesobligacionesobligaciones.
Quién carajo me enseñó lo que es arriba y abajo?
Y si está todo mal?
Quién carajo te crees que sos para refregarme por la cara tu hipócrita fórmula del éxito?
Y qué si me meto tu LCD de 42' en el orto y cambio de canal hasta dejarlo en AV (pantalla azul, sonido nulo)?
Y qué si me ves en 30 años tirado en el suelo, con mis pantalones destrozados, el pelo largo y sucio, la barba canosa, un poco amarilleada por la nicotina? Y ya no tengo mujeres? y ya no tengo amigos? y ya no tengo más nada, una mente confundida, sin recuerdos, desvariada, rellena de eter, de ruido de aire, de colores cambiantes?
Te pensás que no lo pensé?
No quiero libertades envasadas!
No quiero hacer de mi cabeza un bonsai.
No quiero saber mi futuro.
Soy nocturno. Miro al piso cuando camino. A la gente no le caigo bien de primera impresión.
Soy paranoico.
Creo que hago cosas grotescas, iditoas, ridículas en todos lados sin ser conciente de ellas y que nadie me lo dice, por el mismo motivo que nadie le dice a un paralítico "Vos no podés caminar".
Sufro de acidez en la ciudad, a mis putos 25 años.
Soy como el super-agente 86 con un paquete en la mano, forrado en papel madera, haciendo tic-tac: algo anda mal, pero actúo como si nada, no llego a descubrirlo. Espero ser también como él a la hora de darme cuenta antes que sea demasiado tarde.
Mmmm... La veo fea...

Pero, bueno, parece que sí quiero escribir.
En tu puta cara quiero escribir.

martes, agosto 28, 2007


paso y otro paso.
camino.

día y otro día.
vivo.

así me dijeron.

abro la mano
y veo,
un poco de amanecer se enganchó
y no quiero que escurra.

planilla y calculo.
laburo.

la vida se llenó de pasillos
y yo seguí.

es la locura que se extiende
en otro idioma,
en colores
fuera de gama.

y en la esquina sin alma
me siento vivo
de esta vida.

cigarrillo y otro.
escape.

tras el enojo,
un ser simple,
pequeño,
superviviente.

(hoy nadie me preguntó cómo estoy)

miércoles, junio 27, 2007


Ya no está blanca mi alma.

Sangre, lágrimas, mentiras, vicios,
rutina, pereversión, nostalgia

Los caminos están transitados
y nunca hubo mapas

y no va a haber.

Miro mis manos vacías
y extraño algo,
que ni siquiera recuerdo.

Bebo otro día de esta vida
a la salud del futuro,
que me atemoriza.

Quizás deba abrir las ventanas un poco más seguido.

O deba dejar de delirar
y vender mi alma al diablo

o aprender a sonreír mis penas
y a forjar sabios,
ágiles, estupendos,
barriletes.

Cavar la trinchera
y no entregarme a mis sombras,
disparar mis represiones,
debatirme con mis miedos,
mano a mano.

Matar o morir,
"de eso se trata".

Y sigo.

Nada.

Es más doloroso aún,
sabiendo que lo sé
seguir acá sentado,
dándole a las teclas,
dándoles, de mí,
lo poco que aún me queda.

Voy a romper mis cerraduras,
voy a violar a mi moral,
voy a reir hasta que duela,
y luego,
encontrar la paz.

viernes, junio 01, 2007

Soy feliz


Soy feliz.
Suena el despertador.
Otro lunes.
Soy feliz.
Dejo a mi mujer en la cama, me levanto sin dar vueltas.
Voy al baño: cepillo de dientes, jabón neutro.
Me cambio, peino, tomo un vaso de jugo y salgo a la oficina.
Soy feliz.
Otro retraso del tren.
Espero que el gobierno haga algo.
Llego tarde, presento certificado de Demora Ferroviario.
Soy feliz, soy feliz.
4 horas de trabajo, una de almuerzo (liviano) y 4 horas de trabajo más.
Debo esforzarme.
Soy feliz.
Salgo de la oficina, camino hasta el tren.
Otra demora.
Espero que el gobierno haga algo.
Llego a casa, beso a mi mujer.
Hoy llegó la boleta de gas.
Vamos a hacer las compras.
Pago con débito.
Hoy suma puntos.
Soy feliz.
Llego y me baño.
La cena está lista.
Diálogos y tele.
Fregado de platos.
Ella se baña.
Nos encontramos en la cama.
Lectura.
Apagado de luz.
Soy feliz.
Escucho la ciudad calmando su voragine.
Escucho ruidos.
Soy feliz.
Me quiero dormir.
Soy feliz.
Soy feliz.
Soy feliz.
Soy feliz.
Soy...

miércoles, mayo 16, 2007



Convidar una ilusión,
resucitarme en tu alma.

Necesito.

Un albergue de paz,
una tregua verdadera.

Donde volver a ser niño,
para poder correr
sin mirar el piso.

Sentarme a llorar,
quemar mis dolores,
blanquear de nuevo,
mi existencia gastada.

Recuperar el aire
de mi felicidad.

Simple.

Eso.

Pero sigo mirando el rio.
Y no pasa nada.
Por ahora al menos.

viernes, abril 27, 2007

Adeu!


Estalló de mí el control
y nació una sonrisa.

Ahora camino por otros paisajes
navego por aguas mansas.

No hay cosas, pero no importa,
solo queda esta felicidad eterna
esta amistad con el todo.




Bye amigos!!

miércoles, marzo 21, 2007

Feliz otoño

Un abrigo liviano
y calles de piedra
bajo mis pies.

Una tarde tranquila,
un poco de lluvia
y una suave noche
para dormir.

El aire quieto,
palabras de árbol,
medio cigarrillo más
de soledad.

Tropezar en pensamientos
dejarlos de lado,
que las cosas pasen,
existo y nada más.

viernes, marzo 16, 2007

Mozeando


Me acerqué caminando a la mesa del fondo, junto a la ventana.
-Acá está su café.
Me miró con asco y se despachó:
-Ese no es café...
-Disculpe señora, usted no pidió un café?
-Sì, pero no ese. Yo pedí un jarrito doble y usted me trajo uno simple.
El tono de su voz escaló palabra a palabra hasta confundirse con el chillido de una rata albina. Perforaba mis tímpanos, mi tranquilidad. No tenía por qué hablarme de esa manera.
Quería decírselo, pero, entonces, se hubieran caido todos los aviones de golpe, las fábricas dejarían de fabricar y quizás algunos encontraran la felicidad. No iba a suceder.
-Disculpe, señora, tiene usted razòn. Ya mismo se lo cambio.
Me di vuelta de golpe y caminé tranquilo hacia la caja. Pasos pesados.
Pedí un café doble y dejé al mocoso que lo prepaba entendiéndose con la máquina, fui al baño de empleados. Era lúgubre, construido con cosas baratas, azulejos blancos, la masilla sucia entre ellos, tabla de plástico.
Estaba furioso, harto de ser pisoteado.
Levanté las manos y sacudí los brazos y di un par de moderados golpes a la pared para desquitarme un poco. Apoyé mi frente en la fría pared.
Bellas bolitas de naftalina aguardaban otro baño de orín en el amarilleado fondo de la cerámica laqueada. Amarillas, rosas y blancas, me sonreían desde su pedestal hediondo.
No las dejé esperar, me bajé la bragueta y descargué las horas de bebidas que llevaba desde la mañana.
Mear es de los pocos placeres gratis que nos quedan a los hombres miserables.
No tiré el botón.
Tomé unos pedazos de papel del montón que había para secarse las manos y me dirigí hacia el mingitorio...
Escogí una de las blancas, brillaba, con una fina capa de humedad.
Metí el bollo de papel en el bolsillo y empujé la puerta para salir.
La paz, poco a poco, retornaba a mí.
Pasé detrás de la barra a buscar el pocillo y, mirando a cada lado con cara de culpable, me aseguré que nadie se fijara en lo que hacía.
Metí mi mano en el bolsillo y saqué los papeles lentamente. Deslizé la pelotita en el café, rebotó alegremente y se sumergió con un grave PLOP. Luego salió a flote, despidió un humito y se consumió asombrosamente rápido. Un leve olor penetrante me rodeó.
Ventilé con las manos y me dirigí nuevamente a la mesa del fondo.
La señora me miró con cara de desagrado, sabía hacer gala de su repugnancia natural.
-Sirvasé, señora, disculpe la demora. Quisiera acompañarlo con una torta? Tenemos una selva negra...
-Sí, sí, que sea una porción de cheese-cake. Y, por favor, la última vez me dieron una porción finita, espero que me compensen.
"Claro que te voy a compensar", pensé.
Caminé hasta el mostrador. Tuve miedo de oír un grito de golpe, de que las palomas blancas volaran por los aires y entonces todo sea descubierto. Pero nada, los cubiertos siguieron sonando entre la tarde y yo di vuelta al mostrador y fui hasta la heladera de cristal.
Seccioné cuidadosamente la torta procurando una porción verdaderamente grande.
Caminé hacia su mesa observándola con cuidado. Levantó su tasa por la manecilla, dedo meñique en alto, lo acercó lentamente mientras hojeaba una revista de moda o alguna de esas bobadas, y sorbió. Sorbió un largo trago...
Nada. Bajó su tasa y continuó sin interrupciones lo que fuera que estaba haciendo.
-Aquí tiene.
Me miró y no dijo nada.
No había mucha gente en el local así que me senté tras la barra y, disimulado en un poco de agua tónica, metí media medida de gin. El gerente pensaba que tomaba soda.
Daba pequeños sorbos y contemplaba la pureza del local.
Faltaba poco para que terminase mi turno y puediera irme a casa a cocinar tranquilo, a tomar un vino, a leer algún libro.
Anhelo tanto la tranqulidad.
Una madera golpeó en seco y levanté mi vista. La señora de la mesa del fondo se había parado y tenía las manos apoyadas en la mesa, miraba para abajo. La silla estaba caída tras ella.
Di un sorbo más a mi vaso y emepecé a moverme para cumplir con el formal "se encuentra bien?"...
Pero antes de que pudiera rodear la barra se escuchó una tos humeda y un grito ahogado. Se hizo un desgraciado silencio y la gente se volteó para mirar que sucedía...
Los brazos de la mujer temblaban, unos horribles gorjeos brotaron de su garganta y finalmente comenzó a vomitar. Una muchachas de otra mesa se taparon el rostro mientras escuchaban el irregular goteo en el suelo...
Luego todo lo esperado: gente que se retira, la mujer tomando agua, sudada, la ambulancia reglamentaria, los titanes de ceño fruncido preguntándose qué sucedió mal, la hormiga que mata a su reina, y el final de mi turno.
Finalmente mi casa, y la paz...

martes, marzo 06, 2007

Long time...!

No me expando,
no abarco,
y me estanco.

El agua de mí
se pudre,
se verdea,
encaya en el asco.

Tufo.

Veo pasar
el rodillo de los días
uno tras otro
tras otro
iguales,
anónimos,
homónimos,
aburridos...

Y pasan 10 más.

Nada, quietud de grises
manchas en mis zapatos,
ruido de fondo
eterno,
perturbando
un vano descanso.

Ver pasar la luz,
una y otra vez
sin que me ilumine.

Hay que sacudir el polvo,
un poco al menos,
y dejarse de joder.

miércoles, diciembre 06, 2006

Esta mañana nomás...


Saliendo sobre la hora mi viejo me salvó:
-Te llevo a la estaciòn de tren...
Estaba de suerte, podría ir tranquilo...
Fuimos en el auto charlando cosas normales, que el trabajo bien, que parece que va a llover y así...
Llegando a la estaciòn mi viejo dobló una esquina antes para poder dar la vuelta tranquilo y una muchacha joven se cruzó cortándonos el paso.
Mi viejo frenò el auto y la dejo pasar, no llevabamos ningún apuro.
Lo despedí y le agradecí y bajé del auto.
Mientras iba caminando me puse a la par de la muchacha y escuché que puteaba.
De repente se dió vuelta y comenzó a insultar a mi padre todo pulmón.
Yo no entendí por qué, pero ella seguía.
Mi viejo, no sé si la escuchó o no, arranco el auto y se retiró.
Los improperios seguìan brotando de su boca y esparciéndose por el viento tibio de la mañana.
Yo estaba de buen humor, pero la situación me estaba colmando.
Me dirijí a ella:
-Podés calmarte un poco por favor? Al que está insultando es a mi padre...
Y le sonreí.
-Bueno, el boludo maneja como el orto!- me dijo.
- Que te pasa? Tenès un mal dìa? el "boludo" estuvo demàs...
- Pero cruzó el semáforo mal...
Era mentira, ni siquiera hubo algún riesgo. Había frenado, por lo menos, un metro y medio antes de donde ella estaba.
- Mirà- ya me estaba enojando, pero mi cara permanecía sonriente- fijate mejor cuando cruces, el semáforo estaba a favor nuestro...
Ella puso cara de desagrado y dijo por lo bajo algo asì como "mentiroso", y siguió farfullando basofias de todo tipo.
Dì un par de pasos màs. La seguìa escuchando.
Me agotò...
Me di vuelta y le dije:
- Calmate un poco BOLSA DE MIERDA el asunto tampoco es para que armes tanto escándalo. Yo que vos me callo la boca si no queres que empeore más tu mal día...
Y la incendié con la mirada...
La mina no se esperaba esa reacción de mi parte. Ella necesitaba desagotarse, estaba alimentando su ego disparando contra su día y ahí me colé yo... Arruiné su fiestita catártica...
Después de eso, cerró la boca y yo me fui triunfante...
Viajando en el tren, aburrido, revisé la situación.
Fue algo desigual.
Era obvio que esa mujer era el típico ejemplo de resentimiento. Era joven, pero gordita, del tipo "jarroncito".
Yo no tengo nada en contra de ese estilo, pero para ser sinceros, soy parte de una sociedad que sí. Que demanda una figura escultural, basada en un modelo antinatural, particularmente flaco, traumando adolescentes y niñas, inferiorizando a la figura de mujer madura, casada.
Como dice el cliché "Hoy la belleza pasa por lo externo"...
Y yo creo que "lo externo" está totalmente desviado.
Era evidente que esa mujer se estaba descargando en un exabrupto de ira, de esos que vive reteniendo. Que frente a sus conocidos esconde por que la tienen sepultada bajo sus culpas...
Pero esta mañana ella encontró un motivo mínimo, pero suficientemente bueno como disparador como para vengar y expiar un poco esa resignación contenida...
La verdad es que caí en lo normal y relucí mis armas naturales. En vez de tratar de ayudarla y, cambiarle su día para bien, le patée el banquillo de la aceptación una vez más y la senté de culo en sus miserias.
Es doblemente triste, puesto que sabiendo como era todo, con o sin razón, quizás hubiera sido bueno dejarla ventilarse...
O quizás sea una malhumorada por naturaleza y le devolví un poco de lo suyo en nombre de una fila interminable de vícitmas casuales.
O quizás ni una cosa ni la otra...
Lo que sí es seguro es que su día y mi día, se vieron afectados por nuestra interacción.
O eso creo...

lunes, diciembre 04, 2006

Me cansè !

Crucè la calle con la mirada fija, decidido.
Me cansè!
Enfilè al kiosco y con cara de malevo dije:
-Deme la CAJA ENTERA de chocolatines Jack!
Que joder! Siempre quiero comer màs chocolate, siempre me quedo con ganas de ver màs figuritas de plastico. Despuès las apilo por ahì juntando mugre, hasta que me agarra un ataque de buen gusto y las escondo en alguna cajita que pierdo a su vez por ahì, y luego encuentro dentro de diez años, observo el contenido por un rato y la vuelvo a guardar.
Por que la vida es asì...
Pero los otros dìas estaba sentado en mi terraza con un buen vaso de cerveza. Era el primero de la segunda botella, el mejor despuès del primero de la tercer botella y asì...
Cuestiòn es que me cansè!
Mi dìa habìa sido una suerte de desgracias (eso es contradictorio?) y el remate era yo tirado, mirando las estrellas, solo, filosofando de todo pero sin hacer nada màs que una buena cosecha de panza (nota mental, es hora de lavar el jean).
No viejo! asì no iba a llegar a nada.
Mejor largo el trabajo a la mierda y busco algo que me guste màs! o tiro todo y me voy de viaje con lo que tengo, sin objetivos, sin exigencias, sin culpas, sin nada.
Que tanto joder! A fin de cuentas soy un esclavo de todo menos de mis deseos, menos de mis vocaciones!.
Me la paso pensando todo una y otra vez tantas veces que pierde la forma y se hace un pastiche que tapa los caños de mi mente y me embota.
Le peguè otro sorbo a mi cerveza.
Le peguè dos màs...
Solo el último fue sincero, los anteriores tuvieron su dosis de "pose".
Y ahì me iluminè, tuve mi rapto de lucidez...
No podrè hacer todo lo que quiero, no podrè volar, no podrè manejar el tiempo, no podrè reventar la puerta de esta jaula para irme màs allà pero puedo dar patadas y hacer escàndalo.
Puedo sentirme luchando al menos. No estarè ganando asì, pero estarè haciendo menos que perder.
Quizàs me falte valor, pero no del todo. Buen eslogan para el momento.
Y tomè la desiciòn: voy a permitirme, o mejor, a demandarme un "Me cansè!" al dìa, y asesinando las estùpidas màximas que esculpieron en mi mente desde antes incluso de saber hablar, voy a liberar en pequeñas dosis mi alma, mis vicios, mis ganas...
Reacarguè mi vaso tras un brindis con el viento y me mandè un fondo blanco.
Luego otro. Luego otro...
Traguè demasiado gas.
Estuve unos minutos quietos y luego sacudì la cabeza para todos lados.
Me levantè de un salto, tomè la botella vacìa y bajè silbando a buscar la tercera.
La destapè, subì y la servì en el vaso.
Me acomodè en la reposera...
Una bocina sonò a lo lejos, estaba un poco fresco pero asì me gustaba, extendì mi brazo...
Sì, esta vez sì...

jueves, noviembre 16, 2006

Interrupciòn (segunda parte)


Levanté la mirada, otro punto rojo se movía en la oscuridad de otra terraza vecina.

Me tomó unos segundos comprender lo que mis ojos me presentaban: agazapado en la oscuridad, vestido entero de negro, un hombre me apuntaba con un macabro rifle de precisión.

Grité HIJODEPUTA! y salté a un costado.

Un repentino sudor frío brotó de mi nuca.

Busqué el maldito punto pero no lo encontraba.

Eso fue lo que más me asustó.

Seguí gritando HIJODEPUTA-HIJODEPUTA-HIJODEPUTAAAAA!!!Hasta asombrarme de mis propios gritos y el contrastante silencio que los acompañaba.

Sentía una presión en el estómago, el cuerpo me temblaba, las palmas de mis manos estaban húmedas y llenas de mugre del piso, sentí el peso de mi cuerpo y un pie frío. Se me había salido una pantufla.

Algo en mi mente no encajaba, mis pensamientos parecían tartamudear.

No quería levantar la cabeza para mirar, ni tampoco quería permanecer ahí.

Estaba en una encrucijada.

Intenté arrastrarme, pero la lentitud y el ruido que hacía me hizo desistir.

Por qué a mí?

Quién era ese hombre?

Qué le habría hecho?

Sin dudas me estaba esperando.

Ya sabía que lo había visto, no se podía arriesgar.

Todas las movidas estaban a su favor, en algún momento tendría que acercarme a la puerta quedando expuesto, como una desgraciada gacela.

Empecé a pensar que, estando donde estaba, podría acertarme un tiro fácilmente en cualquiera de mis nalgas. Tomando las rodillas con las manos acudí a la posición fetal.

Necesitaba ideas, y pronto.

Podría saltar al jardín interno. En caso de hacerlo podría morir del golpe contra las baldosas y, esto era determinante, probablemente seguiría estando al alcance de ese maldito punto rojo.

Mi cuerpo entero sudaba ahora, empecé a castañear los dientes.

Por qué? Por qué? Por qué?

Un tiro y adiós, eso sería todo. Mal ubicado podría causarme una terrible agonía.

Morir viendo el temor en mis ojos reflejado en un negro charco de sangre a la luz de la luna.

No, no, no, no quería eso. Nunca había imaginado así mi muerte.

Si de algo estaba seguro es que el mundo está lleno de locos de todo tipo y, MIERDA, mi vida dependía del movimiento del dedo de uno de ellos.

La presión, la presión, no me dejaba pensar, quería llorar, quería gritar.

POR QUÉ SALÍ? POR QUÉ DIOS MÍO?!?

Entré en crisis y algún cristal de mi cordura saltó en pedazos. Vi todo blanco por un segundo. Me puse de pie, di una vuelta carnero mal ejecutada, caí de costado, desplomado, haciendo un seco PLOF, rodé velozmente. Estaba llorando y lo que estaba haciendo era verdaderamente estúpido. Salté como una rana y giré pisando para un lado, amagando, saltando y corriendo para el otro.

En la imprevisión de mis movimientos radicaba mi salvación.

Estando solo a un metro de la puerta me lancé sobre ella. Estaba cerrada, reboté pesadamente, me golpeé duro la frente. Con una mano tiré del picaporte y me metí adentro de la casa desesperado.

Me sangraba una rodilla, me dolía la cintura y la frente, tenía lágrimas por toda la cara, saliva, mis manos estaban raspadas, mi pelo revuelto, el pulóver enganchado y mi calzado seguía incompleto. Pero estaba a salvo.

Cerré la puerta con llave e intenté calmarme.

HIJODEPUTA! HIJO DE SU BUENA PUTA MADRE!

Quería empalar a esa mierda de ninja postmoderno, quería agarrarlo y martillar de a poco todo su cuerpo, quería meterle monedas al rojo vivo por todos sus orificios, pero mientras tanto, seguía llorando.

Prendí un cigarrillo, mis manos temblaban fuera de control. Lo prendí al revés.

Igual no quería fumar.

Me acerqué al teléfono y marqué los tres dígitos de “Emergencias”.

Una señorita atendió, su tono era orgulloso. Una médica frustrada, tal vez.

-Dígame su nombre, su dirección y la emergencia, por favor.

- Vamos! que carajo! me quería disparar! hay un hombre vestido de negro en una terraza vecina, me estaba apuntando con una mierda de punto rojo láser o algo así. Me tuve que tirar de culo para escaparme de ese loco, casi me rompo…

-Señor, por favor, necesito su nombre y dirección, en caso que la comunicación se corte…

-Que no tienen un miserable identificador de llamadas?!? Quiero oír las sirenas de los patrulleros, quiero 7 helicópteros iluminando todas las terrazas de acá hasta el hipódromo. Mi vida está en riesgo…

-La información provista por la compañía telefónica puede estar desactualizada, usted debe entender que está atravesando un estado de shock, respire relajadamente y responda a mis preguntas y muy pronto alguien estará llegando a socorrerlo.

-…!!!!

-Por favor señor…

-Carajo! Antonio Guirales. Pasaje Oim, Munro. Envíe a la caballería YA!.

-Su vida se encuentra amenazada inminentemente?

- No oyó lo que dije. Un maniático me apuntó con un rifle en la terraza. Puede estar viniendo para acá, puede estar adentro de mi casa, puede salir del maldito teléfono, quizás…

-Está usted medicado señor Guirales?

- NONONONO!...

-Está usted solo o acompañado?

-Solo.

-Está usted armado?

- NOOOO, el HIJODEPUTA que me quería matar lo estaba…

-Por favor, Antonio…

-No me llame Antonio…

-Señor Guirales! trate de calmarse, está usted demasiado nervioso. En ese estado solo puede exponerse a un mayor peligro. Repita lo que yo digo: corazón, mente, aire, paz…

-QUE?!? no necesito clases de yoga, necesito que llene mi terraza de francotiradores así cazamos a ese ASESINO SERIAL…

-No se preocupe, ya mismo está saliendo para allá un patrullero. Cree conveniente que enviemos una ambulancia?...

-Mande todo lo que quieran, pero hágalo YA por favor…

Corté.

Esa charla no sirvió demasiado. Espero que llegue alguien pronto.

Pasaron solo 3 segundos y me di cuenta que tardaran cuanto tardaran me parecería una eternidad.


(continùa)

Poesìa II


Las piedras mojadas en la vereda
y la noche tiñiendo a la noche.

Bareo de bar mareado
y caigo una, dos
cien veces cien.

Me visita la poesía de esta vida
"Otra ronda por favor!"
vienen invitando...

Desbocado el frenesí
me atraviesa como lanza
y danzo el etil.

(Sonrisa a la chica,
mirada al espejo fracasado)

Y me confundo con el suelo,
barra, agua y me disuelvo
en otra realidad.

Cristalina la mirada
húmedo el aliento y
lagrimas sin explicación.

Cielo claro, luz que quema,
funeral de noche.

11/04/06




Canto las veredas de sol,
mañana de pájaros
en la ciudad.

Doblando la esquina
un silbido
ataca y vence
nuestra soledad.

A veces no son grandes
las cosas
que me llenan.

(sin fecha)

viernes, noviembre 10, 2006

Mi amigo Echeverry


Trabajo en una oficina.
Me gusta mi trabajo. El ambiente es tan bueno como pocas veces he visto.
De todos modos algo de mì siente lo antinatural en todo esto.
Planteos en mi cabeza que me aislan de la cultura actual.
Igual sonrìo y estoy contento con mi trabajo.
Parte de mi escape mental era Echeverry, mi buen amigo, mi buena suculenta.
Siempre fui un admirador de los cactus, pero esta suculenta fue un buen compañero.
Me miraba cuando nadie màs lo hacìa, cuando caìdo el sol hace rato y con la vista cansada seguìa tipeando sobre infinitas planillas de Excel.
Entre su eterno silencio y el mìo, nos entendìamos.
Ahora Echeverry està herido de muerte.
No sè si va a salir vivo y de verdad me pone triste.
Quizàs me recuerde a Homero o a Fìgaro, viejos amigos relegados al recuerdo.
Viejos compañeros de viaje que me dieron fuerza desde lo mìnimo de sus existencias.
Hay un minuto de tristeza en mi alma y una làgrima invisible.
Solo esperemos que todo salga bien...
Les dejo una foto de Echeverry en uno de sus buenos momentos, sobre el escritorio en el estudio...
Perdón por esta pausa. Es parte de mì. Hasta luego...