
Saliendo sobre la hora mi viejo me salvó:
-Te llevo a la estaciòn de tren...
Estaba de suerte, podría ir tranquilo...
Fuimos en el auto charlando cosas normales, que el trabajo bien, que parece que va a llover y así...
Llegando a la estaciòn mi viejo dobló una esquina antes para poder dar la vuelta tranquilo y una muchacha joven se cruzó cortándonos el paso.
Mi viejo frenò el auto y la dejo pasar, no llevabamos ningún apuro.
Lo despedí y le agradecí y bajé del auto.
Mientras iba caminando me puse a la par de la muchacha y escuché que puteaba.
De repente se dió vuelta y comenzó a insultar a mi padre todo pulmón.
Yo no entendí por qué, pero ella seguía.
Mi viejo, no sé si la escuchó o no, arranco el auto y se retiró.
Los improperios seguìan brotando de su boca y esparciéndose por el viento tibio de la mañana.
Yo estaba de buen humor, pero la situación me estaba colmando.
Me dirijí a ella:
-Podés calmarte un poco por favor? Al que está insultando es a mi padre...
Y le sonreí.
-Bueno, el boludo maneja como el orto!- me dijo.
- Que te pasa? Tenès un mal dìa? el "boludo" estuvo demàs...
- Pero cruzó el semáforo mal...
Era mentira, ni siquiera hubo algún riesgo. Había frenado, por lo menos, un metro y medio antes de donde ella estaba.
- Mirà- ya me estaba enojando, pero mi cara permanecía sonriente- fijate mejor cuando cruces, el semáforo estaba a favor nuestro...
Ella puso cara de desagrado y dijo por lo bajo algo asì como "mentiroso", y siguió farfullando basofias de todo tipo.
Dì un par de pasos màs. La seguìa escuchando.
Me agotò...
Me di vuelta y le dije:
- Calmate un poco BOLSA DE MIERDA el asunto tampoco es para que armes tanto escándalo. Yo que vos me callo la boca si no queres que empeore más tu mal día...
Y la incendié con la mirada...
La mina no se esperaba esa reacción de mi parte. Ella necesitaba desagotarse, estaba alimentando su ego disparando contra su día y ahí me colé yo... Arruiné su fiestita catártica...
Después de eso, cerró la boca y yo me fui triunfante...
Viajando en el tren, aburrido, revisé la situación.
Fue algo desigual.
Era obvio que esa mujer era el típico ejemplo de resentimiento. Era joven, pero gordita, del tipo "jarroncito".
Yo no tengo nada en contra de ese estilo, pero para ser sinceros, soy parte de una sociedad que sí. Que demanda una figura escultural, basada en un modelo antinatural, particularmente flaco, traumando adolescentes y niñas, inferiorizando a la figura de mujer madura, casada.
Como dice el cliché "Hoy la belleza pasa por lo externo"...
Y yo creo que "lo externo" está totalmente desviado.
Era evidente que esa mujer se estaba descargando en un exabrupto de ira, de esos que vive reteniendo. Que frente a sus conocidos esconde por que la tienen sepultada bajo sus culpas...
Pero esta mañana ella encontró un motivo mínimo, pero suficientemente bueno como disparador como para vengar y expiar un poco esa resignación contenida...
La verdad es que caí en lo normal y relucí mis armas naturales. En vez de tratar de ayudarla y, cambiarle su día para bien, le patée el banquillo de la aceptación una vez más y la senté de culo en sus miserias.
Es doblemente triste, puesto que sabiendo como era todo, con o sin razón, quizás hubiera sido bueno dejarla ventilarse...
O quizás sea una malhumorada por naturaleza y le devolví un poco de lo suyo en nombre de una fila interminable de vícitmas casuales.
O quizás ni una cosa ni la otra...
Lo que sí es seguro es que su día y mi día, se vieron afectados por nuestra interacción.
O eso creo...